Quien no conoce los llanos venezolanos tiende a imaginárselos como una sabana seca y uniforme. La realidad es más extrema: los llanos de Apure viven en dos mundos completamente distintos dependiendo de la época del año. De noviembre a abril, la sequía convierte partes del llano en un paisaje casi desértico. De mayo a octubre, las lluvias inundan extensiones enormes y el ganado tiene que moverse a las partes altas para no perder condición corporal. El manejo del agua —cómo la captamos, almacenamos y distribuimos en sequía, y cómo manejamos el exceso en invierno— es quizás el trabajo técnico más importante que hacemos en la finca.
El sistema de lagunas artificiales
La solución histórica de los llaneros para la sequía son las lagunas artificiales —los jagüeyes. Son excavaciones en puntos bajos del terreno que captan el agua de lluvia y la retienen durante la época seca. En Finca El Cinaruco tenemos cuatro jagüeyes con capacidad total de aproximadamente 180,000 metros cúbicos. Con ese volumen, podemos mantener el hato de cebo hidratado durante los meses más secos sin depender de bombeo externo.
El cálculo es simple pero crítico: un bovino en cebo consume entre 50 y 80 litros de agua por día. Con 127 novillos en el Ciclo 03, el consumo diario es de entre 6,350 y 10,160 litros. Cuatro meses de sequía son aproximadamente 120 días. Necesitas al menos 1.2 millones de litros con margen. Los jagüeyes nos dan eso.
El manejo del invierno: movimiento de hato
En invierno llanero, el buen ganadero no pelea contra el agua. La usa. Sabe cuáles son los bancos altos de su finca, cuánto ganado caben y cuándo hay que mover.
Tenemos identificados los bancos —las elevaciones naturales que quedan por encima del nivel de inundación— y la rotación de invierno está diseñada para que el hato de cebo nunca pase más de tres días consecutivos en potreros inundados. Ese es el límite que marca la diferencia entre pies sanos y pies con problemas podales.
Instalamos sensores de nivel en los jagüeyes principales en 2023. Cuando el nivel baja del 35% de capacidad, el sistema envía una alerta automática al administrador de finca. El GDP sufre antes de que el animal muestre síntomas visibles de deshidratación. Mantener acceso al agua limpia y en abundancia no es un lujo: es condición necesaria para los números que prometemos.